Soy educadora, actualmente tengo un grupo de niños de 4 años de edad. Cierto día estando en el salón de clases, los niños estaban muy inquietos, les hablaba y no me escuchaban. Todos gritaban, platicaban, etc. Dos de mis niñas se jaloneaban lastimándose. Pedí permiso para decir la oración de Amatsu-Norigoto y levante mi mano, al principio todos se reían como personas mayores, (se burlaban). Pero poco a poco se fueron calmando y dejaron de burlarse, entonces enfoqué mi mano a las dos niñas que se jaloneaban, ellas estaban de espalda hacia a mí, y sin que yo les hablara las dos voltearon como si les hubiera hablado me vieron y ya no se jalonearon. Yo no les dije nada, solamente con mi mano dándole la Luz Divina y todos se tranquilizaron, todo volvió a la normalidad. Doy gracias a Dios.

Miembro en Guadalajara, México

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