El día de 1 de noviembre del 2011, tuve un accidente muy fuerte iba yo al centro de la ciudad con mi hijo de 16 años, tomamos un taxi a las 6:40 p.m. se fue por una calle ahí hay un puente afectado, pués un huracán se llevó casi la mitad del puente, al llegar el taxi a donde ya no había puente se fue hacia adelante arrastró piedras y arena con las llantas, eso evitó que el carro se volteara y cayera, para abajo casi había dos metros de profundo, yo pegué muy fuerte en la frente con el asiento de adelante, perdí el conocimiento. Mi hijo con varios golpes en la cara y una mano lastimada se bajó y abrió la puerta por mi lado trataba de bajarme. En ese momento llegaron unas personas y le ayudaron. Yo no supe cómo me bajaron, después llegó la ambulancia cuando yo iba recobrando el conocimiento, me trasladaron a la clínica. Salí de ahí cerca de la una de la mañana, yo no podía moverme, tuve una fisura de ocho centímetros en el pie izquierdo, me dieron tres puntadas porque traía la piel abierta y dos puntadas cerca del codo derecho. Por recibir un golpe fuerte en el pómulo izquierdo, tuve una fisura cervical y se me abrió dentro del labio por eso solamente podía tomar alimento líquido con paja, ahí vi el gran milagro de Dios por seguir con vida.

Al siguiente día, me vio un traumatólogo y él me indicó un mes el collarín sin quitármelo para nada. A los ocho días me vio de nuevo, se quedó muy sorprendido por ver rápido recuperación. Yo recibía la Purificación en mi casa todos los días en mi casa, algo maravilloso pasó por cada día que pasaba yo me sentía mejor, gracias a la Purificación en una semana yo no usaba collarín, todas mis heridas iban sanando se me iba quitando lo hinchado y morado de la cara después de cuatro semanas me retiraron el yeso y en cuanto pude empezar a ir al Centro recibía la Purificación en la planta baja andaba con una andadera no podía subir escalera, pero gracias a Dios, pude asistir a la Ceremonia Mensual de diciembre, sentí una emoción tan grande volver a estar ahí, Le di gracias a Dios y después seguí recibiendo la Purificación ahí. Después de unos días ya usaba bastón, iba mejorando muy rápido, después de tres meses y medio ya caminaba sin nada de apoyo.

El doctor me dijo que iba a caminar después de seis meses y mucha terapia, pero nada de eso necesité. Ahora estoy muy bien, doy gracias a Dios con todo el corazón, doy gracias a los Misionarios que tanto me apoyaron y a los Miembros que me estuvieron dando la Purificación, gracias.

Miembro de México, Colima

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