Es un privilegio concedido a los jóvenes el poder entrar en acción.
Es la juventud en que uno actúa con atrevimiento. Generalmente uno tiende a ser más conservador al paso de los años vacilando en dar un paso para realizar nuevas acciones.
Por eso yo deseo que ustedes, los jóvenes, lleven su idea a la práctica en vez de gastar el tiempo para pensar.
Luego, les saldría un resultado al ponerse en acción, que puede ser bueno o malo. Pero el fracaso sería su propio maestro al pensar cuál fue la causa de ello teniendo suficiente obediencia mental para admitirlo mientras se reflexione para no repetir el mismo error.
El fracaso de sí mismo es lo que te enseña con tu propia experiencia en vez de que alguien lo haga. No existiría un maestro más maravilloso que esto, porque es como si fuera un maestro dentro de uno observando a sí mismo siempre. Luego, este fracaso les daría un paso adelante y podrían avanzar usando la inventiva sin que fracasen otra vez.
Si no hace ninguna acción, no les saldría un bien ni mal. Tampoco no se lastimarían. Sin embargo, sin pasar nada no se avanzaría.
Entonces, lo importante es que primero empiecen una acción y reflexionen sobre el resultado, y luego lo utilicen para la vez siguiente.
Supongo que algunos les indicarían su defecto o fracaso de vez en cuando. En este caso, no reaccionen en contra ni busquen pelea ni disputen tampoco. De lo contrario, que sean una persona que pueda reflexionar y admitirlo considerándolo como si fuera la voz de Dios. En este tipo de actitud hay evolución y desarrollo.
Ustedes pueden ser los triunfadores verdaderos después de que reflexionen uno por uno y lo utilicen para la siguiente ocasión. Los triunfadores verdaderos aprovechan su fracaso para crecer.

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